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Shanghai toma el poder
26 de Febrero de 2010

La capital económica de China arrebata a Tokio el trono de la mayor plaza financiera de Asia. Con la Expo-2010 en el horizonte, se prepara para ser un referente mundial.

El poder cruza el Mar de China Oriental y se instala en Shanghai, la ciudad llamada a captar todas las miradas a partir del próximo 1 de mayo. Será entonces cuando abra sus puertas la mayor Exposición Universal de la Historia, que también será la primera que se celebra en un país en vías de desarrollo. El corazón económico de China se prepara para maravillar al mundo, y lo hace desde la seguridad que proporciona haberse convertido en la principal plaza financiera del Asia, y en uno de los núcleos duros de la economía mundial.

Quién lo iba a decir sólo dos décadas atrás, cuando Japón era la superpotencia oriental indiscutible, la única capaz de hacer sombra a Estados Unidos, y China el dragón dormido que se desperezaba poco a poco. Ahora, la crisis hunde al país del sol naciente y Shanghai recupera el esplendor de principios del siglo XX, un momento en el que se convirtió en la puerta por la que las potencias occidentales asomaban la nariz para husmear en lo que ya se consideraba como el mercado mundial más prometedor. Pero llegó la revolución comunista de Mao Zedong, y la ciudad cayó en desgracia.

Hasta que Deng Xiaoping decidió, en la década de los 80, devolverle su brillo con la introducción de las reformas económicas que han permitido a China combinar la hoz y el martillo con el símbolo del dólar. Actualmente, con una renta per cápita de 4.200 dólares, es la ciudad con mejor calidad de vida del país, y también el núcleo urbano en el que más proyectos inmobiliarios se llevan a cabo, por encima incluso de la suma de todos los que están en marcha en el Estado español. Así, no es de extrañar que la megalópolis se haya convertido en uno de los principales receptores de inversión extranjera directa, que sea considerada una especie de 'El Dorado' por la industria del lujo de todo el mundo y que produzca en torno al 20% del PIB del gigante asiático.

La efervescencia es tal que, el año pasado, en la Bolsa de Shanghai se realizaron transacciones por valor de cinco billones de dólares -algo más de 3,5 billones de euros-, una cifra que supone un crecimiento del 80% comparado con 2008, y un billón más que el volumen de negocio de Tokio. Así, la ciudad más poblada de China se convierte en el tercer mercado de valores más importante del planeta -la capital de Japón cae a la cuarta posición-, y sólo le aventajan el Nasdaq y la Bolsa de Nueva York, una nueva muestra de que la batalla por el liderazgo mundial se libra entre EE UU y China y, más concretamente, entre la Gran Manzana y la Perla del Oriente.

Y esto es sólo el comienzo. Porque, según Morgan Stanley, las reformas introducidas para este año por la comisión que regula el funcionamiento de la SSE podrían propiciar este año un crecimiento adicional de la Bolsa del 50%, algo que la acercaría a sus homólogas americanas. «Si se cumplen las expectativas, Shanghai podría estar a la par en un par de años», afirma Li Jiun, estratega de Central China Securities Holdings, que prevé para 2010 el desembarco en el parqué de un importante número de empresas chinas.

Centro financiero

En una década, Shanghai también podría arrebatar a Londres el segundo puesto como centro financiero mundial. Actualmente, en la capital económica de China se han establecido ya 870 entidades financieras -de las cuales casi 400 son extranjeras o cuentan con capital foráneo-, que manejan bienes por valor de casi 7 billones de yuanes -650.000 millones de euros-, un 11,5% del total del país. Según un estudio del bufete de abogados Eversheds, que ha consultado a 600 prominentes figuras de los negocios, el 91% de los empresarios chinos tiene confianza en el futuro de su negocio, mientras que en la capital británica sólo un 22% se declara optimista. El 87% de los encuestados , a su vez, manifiesta que la crisis ha supuesto un gran cambio en el orden económico mundial que favorece claramente a China.

Así que no parece que el Gobierno vaya a tener muchos problemas para cumplir el objetivo que se propuso el año pasado; convertir a Shanghai en un centro financiero global en 2020. No obstante, según el Banco Han Sheng, todavía se encuentra en el puesto 35 de esta categoría, que lideran Londres, Nueva York y Singapur. Claro que la ofensiva de esta megalópolis de veinte millones de habitantes no se circunscribe únicamente al mercado de valores. Aquí se encuentran también los mercados nacionales de oro, y de petróleo, y en su fuerza también tiene mucho que ver la economía real. Porque, a diferencia de lo que sucede en su más directo rival, Hong Kong, en las afueras de Shanghai se encuentra buena parte de la producción que ha convertido a China en la fábrica del mundo. Concretamente, la ciudad, sumada a las vecinas provincias de Zhejiang y Jiangsu, fabrica en torno al 27% de la producción industrial del país. Algo que ha convertido al puerto de Shanghai en el más importante del mundo por volumen de mercancías. Y en 2020 la zona podría ser considerada puerto franco.

Pero las reformas tienen que continuar para que más inversores decidan cambiar Hong Kong o Tokio, que siguen resultando mucho más 'amables' para el extranjero, por la anfitriona de la Expo. En primer lugar, el sistema de impuestos tendrá que reformarse para resultar más atractivo. Y es que en la ex colonia británica se gravan los ingresos personales con un tipo máximo del 15%, mientras que Shanghai tiene el listón situado en el 45%. También hay grandes dudas sobre el rumbo que va a tomar la divisa nacional, el yuan. Aunque la presión para su apreciación es enorme, ha ido ganando valor poco a poco, y siempre cuando le ha interesado al Ejecutivo. A pesar de que diferentes 'thintank' chinos han recomendado su apreciación inmediata, no parece que el Gobierno vaya a dejar que fluctúe por encima del 10%, y aún no es convertible. El hecho de que el Partido Comunista todavía tenga la última palabra sobre la economía china tampoco es que resulte especialmente atractivo.

 

Fuente:lasprovincias.es

 

 

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